La actividad profesional de directivos, gerentes, consejeros y administradores de empresas (da igual su tamaño), les somete a importantes tensiones y difíciles decisiones: estratégicas; de políticas de empleo; de adecuación a normativa; para la aprobación de cuentas; de cumplimiento de estatutos sociales; etc. Éstas pueden conllevar a que se cometan errores y se traduzcan en reclamaciones importantes contra estos profesionales e incluso contra la propia empresa.
En esencia ¿qué cubren estas pólizas?
Principalmente protegen el patrimonio personal de estos profesionales y aseguran la continuidad de la actividad de la empresa que se pueda ver también comprometida ante una demanda.
Los costes legales, multas y/o reclamaciones de terceros, son algunas de las coberturas principales.
Una reclamación por una mala gestión no solo es responsabilidad de un alto cargo, sino que puede ser consecuencia de una actuación negligente de alguno de sus empleados; lo que también estaría cubierto por estas pólizas.
¿Quiénes están asegurados con estas pólizas?
En general, los siguientes:
1. La propia empresa.
2. Los fundadores de la empresa.
3. Los consejeros; directivos y administradores de la empresa.
4. Los cónyuges, parejas de hecho, herederos, legatarios o representantes legales de los anteriores.
5. Asesores jurídicos internos.
6. Empleados.
7. Liquidadores de la sociedad
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¿Quiénes y por qué suelen reclamar?
Existen innumerables situaciones que son susceptibles de poder recibir una demanda; y entre los que pueden reclamar, por ejemplo, están los siguientes:
a. Acreedores: incumplimientos, mala situación financiera de la empresa, etc.
b. Clientes: información inexacta, engañosa, etc.
c. Accionistas: procesos de compra, fusiones, inexactitud de información facilitada, etc.
d. Trabajadores: discriminación, incumplimientos de contrato, acoso laboral o sexual, despidos, ERES, ERTES, etc.
e. Competencia: competencia desleal, violación de patentes, prácticas de mercado, etc.
f. Administración: infracciones por prácticas de empleo o tributarias
g. Liquidadores de la empresa: contra el anterior equipo directivo, etc.
h. Otros terceros que se sientan perjudicados por negligencias o malas actuaciones de la entidad y/o sus directivos.
En nuestra opinión, es fundamental conocer cuál es la exposición al riesgo de las empresas para poder decidir cómo proteger los patrimonios y realizar una adecuada transferencia del riesgo a las aseguradoras.
Contacta con nosotros, estaremos encantados de asesorarte personalmente.




